sábado, 23 de febrero de 2013

¡Sal de la barca!


Siempre he pensado que “creer” es la manera que Dios usa para sacarnos de nuestra zona de confort. Observando detenidamente las mareas del Mar de Galilea, se proyectaron en mi mente escenas de aquellos momentos estelares donde Jesús inspiraba a sus discípulos a seguirlo por senderos donde las sandalias no hacen falta. Entonces, recordé a San Pedro: Él salió de la barca porque no creyó que la única forma de llegar al otro lado era dentro de ella; muchas veces se lanzó de la barca, arrojó sus convicciones al agua, soltó los prejuicios, para alcanzar a Jesús. La clave era seguirle y creerle sin cuestionarle. Cuando Jesús te llama con palabra firme, es porque ha llegado el momento de cambiar la hazaña por el milagro.

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