martes, 4 de julio de 2017

El nuevo talento de los Mets conversa con elCaribe sobre los obstáculos que enfrentó antes de firmar por US$2.1 millones




Las angustias se apoderaron de Ronny Mauricio. En su afán por convertirse en pelotero profesional, el joven prospecto de San Pedro de Macorís ya no encontraba qué hacer ante todos los obstáculos que en su camino encontraba. Toda esa situación lo llevó a considerar retirarse de las prácticas del béisbol y dedicarse a otra profesión que le generara dinero y así aportarlo al sustento familiar.

“No fue chin lo que yo pasé”, relata Mauricio a elCaribe. “Llegó un momento en que todo se me nubló. Fueron muchas las que yo pasé. Tuve que coger mucha lucha haciendo tryout (entrenamientos para firma). También me lesioné en varias ocasiones. Eso me desmotivó mucho. En un momento me dije ‘wao no voy a poder seguir en lo que en realidad me gusta, Dios mío qué es lo que me está pasando”, agregó.

A pesar de esa calamitosa situación, el paracorto encontró en su preparador Carlos Guzmán un apoyo valioso en esos momentos de precariedades.

“Muchas veces lo escuchaba a él, aunque solo pensaba en mi padre y mi madre, quienes se mostraban esperanzados en que las cosas iban a cambiar de un momento a otro. No sé qué era lo que pasaba en ese entonces. Era como algo que te frenaba a seguir echando hacia adelante. En muchas ocasiones pensé dejar esto”, sostiene Ronny.

Recuerda en una ocasión, sentado en su casa, se hizo la pregunta: “¿Si yo no firmo en Julio 2, qué yo voy a hacer? “Me iba a varios rincones de mi casa a orarle al Señor para que me iluminara y me diera fuerza para dejar atrás todo ese tormento que me arropaba en ese momento. Pasaron muchos meses y ya se estaba haciendo tarde”, sostiene.

Y Dios le cumplió esa solicitud. Desde el domingo, la vida de Mauricio ya es otra. Esas lágrimas que brotaban de sus ojos en los momentos difíciles, las convirtió en alegría, luego de recibir un bono de 2.1 millones de dólares por parte de los Mets de Nueva York.

“Gracias a Dios que hoy la vida me cambió”, expresa Ronny, quien ocupa el tercer lugar de una evaluación de los mejores 50 prospectos publicada en el portal de Baseball America y quien cursa además, el segundo año del bachillerato. “Recuerdo que camino para mi casa, Guzmán me llamó y me dijo, Ronny terminamos de esto. Amarramos. Fue una felicidad grande la que sentí en ese momento”, agregó.

Mauricio es un bateador de ambas manos, poseedor de un swing bien fluido y que proyecta desarrollar poder en el futuro. También tiene habilidades defensivas excepcionales y exhibe un brazo por encima del promedio.

Aferrado a sus padres

Mauricio viene de una familia cristiana. Sus padres, Carlos Mauricio y Santa Martínez Frías, le inculcaron esos valores que hasta el día de hoy, según dice, ha llevado con dignidad.

“Me siento agradecida del Señor por ver a mi hijo cumpliendo su sueño. Dios es el que hace todas las cosas posibles. Hay que creerle a Él para que todo pueda seguir hacia adelante. Mi hijo ha pasado mucho durante todo este proceso. Ahora le toca recorrer un nuevo camino del que espero sea para el bien de él”, manifestó Martínez Frías, una dama que superó la batalla del cáncer para hoy poder celebrar el triunfo de su hijo.

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