lunes, 7 de marzo de 2016

Mujeres que ejercen “trabajos duros” cuentan su historia




Hay trabajos que por el riesgo o esfuerzo que implican son considerados exclusivos para los hombres, pero también existen mujeres cuya fuerza de voluntad rompe los esquemas y se imponen ante los parámetros laborales tradicionales. 

Ellas, con sus manos marcadas por el trabajo, labran la tierra, toman el timón de un vehículo público, funden el hierro y con dedicación y creatividad hacen de la madera muebles para el hogar. Su valor y vocación de servicio las impulsan a enfrentar situaciones riesgosas con el único propósito de salvar vidas, e incluso combatir el fuego.

Existen mujeres en la República Dominicana que recogen su cabellera, se colocan guantes y una careta para fundir el hierro a su manera. También son capaces de fabricar piezas industriales, de detectar y reparar fallas de vehículos y  controlar el sistema de electricidad de los mismos. Con 27 años, Annelis Durán se desenvuelve como instructora de construcción metálica en la sede del Instituto de Formación Técnico Profesional (Infotep), ubicado en la avenida John F. Kennedy con Winston Churchill. Sentados en pupitres, cada día decenas de hombres se disponen a aprender lo que la maestra les enseña sobre técnica de trabajo en metales. 

Con el sudor de su frente
Durán es de esas chicas que ama su feminidad. Quien la observa en la iglesia evangélica Jehová Yireh vestida de ropa fina y tacones se sorprende cuando la ve mutar en otro rol en su área laboral. A esta joven de rostro angelical, de cinco pies de estatura y delgada anatomía le gusta bregar con fuego. 

La cama de metal donde duerme es obra de sus manos. Es estudiante de Derecho, pero afirma que no se visualiza haciendo otra cosa que no sea hacer arte con barras de metal. Hay féminas que han dejado de ofrecer sus servicios en trabajos conocidos tradicionalmente por ser ejercidos por mujeres para incursionar en otras áreas. 

Lourdes Virginia Matos dedicó parte de su vida a enseñar la exactitud de las Matemáticas y las curiosidades de las Ciencias Naturales. Pero cuando descubrió su pasión por la Mecánica Automotriz y Diesel prefirió impartir clases en esta rama.

Su experiencia de 29 años trabajando en la mecánica le permite identificar los elementos de un motor de vehículo a ojos cerrados. Ama estar con sus hijos y disfruta tanto la cocina como pasar horas en un taller ocupándose en la compresión de sistemas automotrices. 

Otras mujeres, desde pequeñas dicen lo que van a ser. Desde niña Mariely Polanco tuvo curiosidad de saber cómo funciona un bombillo encendido. La influencia de su padre, quien se dedicó a la reparación de electrodomésticos, la encaminó a ejercer la profesión que ama.

“Desde los ocho años mi papá me decía ve pintándome esa nevera”, dijo sonriendo. Su temprana pasión por la Física y las Matemáticas incidieron para que hoy con sólo 26 años se desempeñe como facilitadora en Electricidad Automotriz en Infotep. 

Amantes del “trabajo duro”
También existen damas con una fuerza productiva que no puede ser retenida por las circunstancias de la vida, que liberan su creatividad en el espacio de su hogar.   Ana Sofía Rojas ejerce el oficio de tapicera en su casa. La sala es ocupada, en ocasiones, por los muebles que hace. 

“Todo lo que usted ve en mi casa lo hago yo”, dijo orgullosa a elCaribe. “Ningún trabajo es fácil, pero hay que dedicarse”, expresó mientras presionaba una grapadora para cubrir de colcha espuma un cuadro de madera. Entiende que las mujeres de hoy deben aprender oficios no tradicionales debido a los requisitos de las empresas a la hora de emplearlas. 

“Después que la mujer cumple 35 años en adelante no nos quieren dar trabajo en este país. Como si todo se acabó, y no es así: ahí es cuando empezamos a tener éxito en lo que aprendimos”, expresó. 

El mensaje que Rojas le envía a las mujeres es el que oyó siempre de su abuela: “El saber no pesa”. A su juicio, mientras más conocimiento tiene una persona mejor es valorada en la sociedad. “Si usted no puede ir a la universidad, aprenda un oficio. Hay demasiados trabajos técnicos. Aprenda un oficio y prepárese”, agregó. 

Las mujeres con pasos firmes han ido introduciéndose en distintas áreas, dejando atrás la idea de que son el “sexo débil”. 

Yanalda Cuevas, de 34 años, mejor conocida en la parada de motoconcho del parque de Invivienda como la Negra Pola, tiene 10 años transportando personas en su motocicleta. 
Mientras, hay quienes se entregan por completo a un servicio de alto riesgo, Antoinette Eusebio, de 20 años, es voluntaria del Cuerpo de Bomberos de Santo Domingo Este. Estudia Medicina y consagra parte de su tiempo al rescate. l

Entidades que fomentan el trabajo no tradicional

En el país se formó la Asociación de  Mujeres Técnicas (Amutec), integrada por más de 200 mujeres egresadas del Centro de Solidaridad para el Desarrollo de la Mujer (CE-Mujer), que promueve la equidad de género, con la enseñanza de oficios no tradicionales. 

De acuerdo con la primera secretaria de Amutec, Ana Sofía Rojas, las féminas que forman parte de la organización se dedican a oficios de carpintería, tapicería, arreglo de electrodomésticos, elaboración de muebles, entre otros.

Con apoyo internacional y el esfuerzo de decenas de mujeres, se creó en 2007 el Centro Mujeres, Ebanistas, Tapiceras, Artesanas Solidarias (Metas), ubicado en la avenida Marcos del Rosario esquina Juan Pablo Duarte, en Los Mina, donde es exhibido el fruto de la labor de sus manos.

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